Noticias

 
Los Servicios Sociales de Arrigorriaga, ante la necesidad de conocer cuáles son las principales problemáticas y necesidades de una realidad cada vez más emergente, han elaborado un estudio de las personas dependientes que residen en el municipio, tanto en Abusu como en el Casco y que permanecen en su domicilio sin percibir ningún tipo de servicio público permanente salvo el de Teleasistencia. A través de la observación, la entrevista y el trabajo de campo, se ha tratado de conocer el estado físico y emocional de estas personas dependientes y de las personas cuidadoras, de analizar el grado de atención que recibe y de examinar el impacto del cuidado informal en el uso del tiempo de los y las cuidadoras. En este sentido, se ha podido constatar que existe un fuerte sentimiento de soledad en las personas dependientes, que estas personas suponen una gran carga para las personas cuidadoras y que el peso del cuidado informal de la familia recae principalmente en el género femenino. En Arrigorriaga, son un total de 203 las personas dependientes que residen en sus hogares, de las que 118 perciben una prestación económica. De ellas, el 26% son de grado I (Moderada: Necesita ayuda para realizar actividades básicas al menos una vez al día), el 47% de grado II (Severa: Necesita ayuda dos o tres veces al día, pero no requiere presencia permenente de persona cuidadora) y el 27% de grado III (Gran dependencia: Necesita ayuda varias veces al día y por su pérdida total de autonomía mental o física, necesita presencia continua de una persona cuidadora). La muestra entrevistada se ha compuesto de 24 personas dependientes y sus principales personas cuidadoras, 10 eran de grado I, 8 de grado II y 6 de grado III, la mitad del Casco y la mitad de Abusu. Hay más población dependiente en el Casco, pero también hay más habitantes y hay más dependencia femenina, pero también porque es una población más longeva y también más numerosa en Arrigorriaga. Analizando los datos, se ha podido constatar que las persona atendida y la cuidadora viven predominantemente juntas de manera permanente, que mantienen una buena relación y que se encuentran cómodas en el domicilio y que salvo un 27% que precisaría alguna reforma como el cambio de bañera a ducha, consideran que el hogar está en buen estado. La mayoría de las personas cuidadoras son familiares, principalmente conyuges o hijas, seguidas por personas contratadas. Todas las personas dependientes coinciden en que se cubren todas sus necesidades y en un alto grado de satisfacción con respecto a la alimentación vestimenta, aseo y vivienda, aunque en el aspecto emocional, el 54.4% se sienten solas, tristes y nostálgicas. Haciendo referencia al estado físico, la mayoría afirma encontrarse mal, mientras que el restante 36,4% dice encontrarse regular. En cuanto al ámbito social, todas las personas salvo el 27,3% de la muestra, reciben contacto telefónico y compañía ocasional por parte de amistades y/o vecinos y vecinas. Además, el Centro Sociocultural de Abusu es donde más se reúnen algunas de estas personas. Ese 27,3% restante no se relaciona mucho por tema de movilidad y debido a barreras arquitectónicas o porque no tienen a nadie que los acompañe. En lo que respecta a las personas cuidadoras, se han entrevistado a 23 en total, siendo el 73,9% mujeres y el 26,1% hombres. De toda la muestra, el 73,9% viven en el mismo hogar mientras que el 26,1% no lo hacen. Todos y todas afirman tener una buena relación de convivencia. Al 78,5% de las personas cuidadoras las ayudan ocasionalmente otros familiares en la tarea de cuidar, pero el 21.5% no recibe ningún tipo de apoyo. Para el 43.5% , el hecho de cuidar a una persona dependiente supone una sobrecarga intensa por el número de horas, calidad y esfuerzos que estos cuidados exigen, para el 30,4% supone una sobrecarga leve y para el 21,7% restante no supone ningún tipo de sobrecarga. El 73,9% de las personas entrevistadas afirman que su vida privada se ha visto afectada por el hecho de cuidar a otra persona, algunas en el terreno laboral, otras en la propia salud y otras en la vida afectiva y emocional. Otros datos que se recogen en la muestra es que casi todas las personas se apañan económicamente de momento, pero que en el futuro necesitarían ayuda porque los recursos se van agotando y que la salud de las personas dependientes ha empeorado notablemente en el 65.2 % de los casos en el último año.